28 de mayo de 2010
Sincerémonos. No sos lo que estoy necesitando. O, mejor dicho, vos no podés darme lo que yo necesito, nunca pudiste hacerlo, nunca te interesó. Cuando te necesité, no estuviste. Cuando te pedí amor me diste cariño y cuando te di distancia me pediste separación. Nuestras necesidades y entregas siempre estuvieron fuera de sincro. Vos siempre para un lado pidiendo, yo para el otro entregando. Vos dando lo que tenías, yo esperando mucho mas. No te echo la culpa: parte de todo es haber esperado algo que vos no tenías para mi y enojarme no porque no lo tenías sino porque no me lo dabas. ¿Cómo podías darme algo que no conocías? Entonces, partiendo de eso: no sos vos lo que necesito y tampoco sos vos quien puede darme lo que sí necesito, repito una, dos, tres veces el mismo argumento, y redacto tranquila: "No, no tengo ganas de verte". Sent. La tormenta de ansiedad, paró.
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