No fue difícil enamorarme de él, era todo lo que yo quería, lo que necesitaba en ese momento, quizá lo que necesitaba en ese momento y quizá lo que había necesitado toda la vida, aunque se ocupada siempre de recordarme los años de diferencia que teníamos y de decirme que el sentía lo mismo que yo. A su modo, fue mi mentor: me enseñó a expresarme, a tomar decisiones importantes y a desarrollar pensamientos lógicos. No puedo decir qué me gustaba más de el: si su forma de hablar, de escribir o lo misterioso que era. O, quizá la manera en la que me trataba, nunca me habían tratado así. Para cada frase mía él tenía una respuesta perfecta, hecha a medida.

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